Quienes Somos

Acerca del Instituto

El Instituto Bíblico Jorge Müller (IBJM) comenzó a operar en el año 1970; inicialmente, funcionaba en las instalaciones de la Iglesia Cristiana Evangélica en Villa Real, donde se dictaban cursos bíblicos organizados por don Abel Andrés, con la ayuda de los hermanos don Augusto Todó, don Ángel Bonatti (ambos ya con el Señor) y don Aníbal Palazzo. A mediados de la década de 1970, la Comisión de Conferencias encomendó al hermano don Carlos Morris (actualmente misionero en Sevilla, España) la coordinación de esos cursos; fue entonces que adquirió formalmente el nombre que lleva hoy. Este misionero se encargó de ordenar y sistematizar las enseñanzas que se dictarían, con la ayuda de un Consejo Directivo que estuvo formado, entre otros, por don Carlos Ibarbalz y don Aníbal Palazzo, promotor del nombre del instituto.

Objetivos del IBJM

El Instituto Bíblico Jorge Müller no está establecido para formar teólogos, encomendar misioneros o designar ministros. Antes bien, su objetivo es el de impartir enseñanza bíblica siguiendo los principios doctrinales y de gobierno y culto de cada iglesia local seguidos por las Asambleas, y los principios pedagógicos actualizados, conforme a un programa definido que emanará de la Comisión Coordinadora General del IBJM, y además: fomentar mediante un servicio de información y formación espiritual el estudio serio, sistemático y disciplinado de la Palabra, no por mero conocimiento, sino para un compromiso real, diario, en la vida de cada uno de los alumnos, que les induzca a un permanente y transformador crecimiento; hacer partícipes de todas las herramientas, técnicas y prácticas que le permitan al estudiante desarrollarse por sí mismo; impulsar la comunión entre los estudiantes e instructores en pro de un mutuo crecimiento espiritual, intelectual y social; promover la extensión a la comunidad cristiana de los contenidos espirituales e intelectuales logrados por el instituto por diferentes canales; enriquecer a las iglesias con hombres y mujeres espirituales, conocedores de las Sagradas Escrituras, mediante una profunda formación bíblica y capacitándolos para un mayor y mejor servicio al Señor; capacitar a los estudiantes para que adquieran el hábito y el interés por la lectura, la meditación y el estudio de la Palabra; la lectura de buenos y sanos libros, la exposición fiel de las Escrituras y el ministerio espiritual en sus iglesias, y en general en el ámbito de la obra de Dios; contribuir, mediante el afianzamiento de la base doctrinal, a la consolidación de la obra del Señor en nuestro país y donde tenga influencia a través de la tarea de los siervos que Él levante.